Integración: la base para la formación de cibervoluntarios

Las Nuevas Tecnologías se han convertido, hace ya algún tiempo, en nuestras mejores compañeras de viaje. Forman parte de la materia prima para comunicarnos, informarnos, trabajar, entendernos con los demás, etc. Todo ello las sitúa como herramienta vital sin la que, escasamente, podemos prosperar. Teniendo en cuenta esto, deberíamos reflexionar sobre la importancia que éstas ejercen en nuestro día a día y si todas las personas pueden acceder a ellas con la misma facilidad.

La integración es la base para conseguir el acceso a las Nuevas Tecnologías en condiciones de igualdad. Integrar es dar la oportunidad de conocer, de aprender para enseñar. Es la conocida “Formación de formadores” de la Fundación Cibervoluntarios.

Los Cibervoluntarios, personas que trabajan día a día para conseguir la inclusión digital de todo el mundo en las Nuevas Tecnologías, son conscientes de las deficiencias de este entorno tecnológico y digital. A medida que estas herramientas nos van abriendo la puerta, se la van cerrando a muchos otros. De ahí que la filosofía de esta Fundación sea la de “creer en las tecnologías como elemento transformador, social y humano y fomentar la integración de todos los colectivos para eliminar barreras sociales”, tal y como afirma la presidenta de Fundación Cibervoluntarios, Yolanda Rueda.

Para llevar a cabo su misión, Cibervoluntarios dispone ya de más de mil cibervoluntarios que imparten los conocidos Cursos de Formación. Estos cursos contemplan los diferentes niveles de conocimiento por parte del público al que se dirigen. La Fundación cuenta con la ayuda de coordinadores de diferentes localidades de toda España para ejercer la formación de formadores. Los cursos suelen tener una duración de veinte horas, aunque también se llevan a cabo otros de entre cinco y veinte horas o bien talleres de dos a cinco horas para enseñar el uso de una herramienta específica.

La finalidad y objetivo principal de estos cursos es aprender para poder enseñar. De este modo, y con la ayuda de todos sus cibervoluntarios, la Fundación consigue su principal objetivo: hacer de la tecnología un uso social al alcance de todo el mundo.

Salvador Lloret y Roberto Pedrera, dos cibervoluntarios usuarios de la Asociación Pro-Discapacitados Psíquicos de Alicante (APSA), han participado en su primer curso de formación. Ambos, personas con cierta discapacidad intelectual, coinciden en que ha sido una de las mejores experiencias de su vida. “Nos han enseñado muchas cosas importantes que no sabíamos que lo eran. Sobretodo te enseñan a ayudar y saber expresarte. Es muy importante que la gente sepa usar el ordenador”.

Tanto Salvador como Roberto han estado enseñando, gracias su primer curso, a personas cercanas a ellos que tenían cierta dificultad en el uso y manejo de las Nuevas Tecnologías.

Estos dos cibervoluntarios son el ejemplo de que esta Fundación diseña sus proyectos en función del colectivo al que se dirigen. “Primero escuchamos y luego intentamos encontrar esa inquietud que haga ver a esas personas que lo que tienen delante es una herramienta útil en su día a día”, dice Yolanda.

El reto de estos cursos de formación es conseguir que los nuevos cibervoluntarios que se formen, lleguen y puedan asumir el uso práctico de las nuevas tecnologías en su día a día, fuera de las aulas. Para ellos Cibervoluntarios cuenta con la ayuda y colaboración de personas y entidades que ceden sus espacios para llevar a cabo la formación.

El conocimiento y la motivación son incentivos idóneos para poder aprender y Cibervoluntarios trabaja, con sus cursos de formación, para conseguir que las nuevas tecnologías no sean un impedimento, sino una oportunidad para ganar tanto en calidad de vida como en el trabajo profesional.